Ingenuidad
Hace cinco meses llegué a Madrid con la intención de enriquecerme profesionalmente, lo que no me imaginé es que el estar aquí implicaría tanto encuentro conmigo misma, con mis emociones, con mi historia, con lo que soy, y que inesperadamente seguiría sorprendiéndome.
Ayer me topé de frente con la ingenuidad, con mi ingenuidad... nunca me he descrito como ingenua, pero la verdad es que cuando una empieza a dejar de protegerse, a dejarse afectar por otros y sobre todo a creer en el derecho y la oportunidad que tiene cada ser humano de enmendar, de crecer, de superarse a sí mismo; en esa esperanza circula algo de ingenuidad. Pero ésta no lastima, ni me hace sentir débil, sencillamente, me sorprende.
Aclaro además, que no me siento en posición de víctima ni en desventaja tras este descubrimiento, y el no haberme abandonado en la posibilidad de cambio del otro y el intentar mantenerme conectada con lo que soy, lo que quiero y siento, tiene mucho que ver con ello.
Aclaro además, que no me siento en posición de víctima ni en desventaja tras este descubrimiento, y el no haberme abandonado en la posibilidad de cambio del otro y el intentar mantenerme conectada con lo que soy, lo que quiero y siento, tiene mucho que ver con ello.
Por supuesto, el creer en las personas y en su capacidad para "ser mejores", o al menos un poco más felices, con relaciones interpersonales satisfactorias, etc., no significa que optarán por elegir crecer, que crecer duele y, sobre todo, implica mirarse a sí mismo, lo que me gusta y lo que no, y eso no es tan sencillo.

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